¿No sabe qué regalar? Regale felicidad

No existe la menor duda: la felicidad es la principal meta de todo ser humano.  Dedicamos la vida a buscarla, pues queremos hallar pronto grandes dosis de felicidad para regalarla a quienes amamos.

Sin embargo, ¿estamos siendo sinceros al pretender regalar a los demás algo que no tenemos? Es decir, ¿deseamos felicidad a todo el mundo, cuando en nuestro interior este sentimiento escasea? ¿Qué tal si en esta ocasión nos proponemos a inundar nuestro ser interior de un gozo genuino tan rebosante que se desborde y podamos regalarlo no solo a los seres queridos sino a todos con quienes tengamos contacto?

 

La felicidad es mejor experimentarla ahora, en lugar de ir en su perenne búsqueda; pues muchas veces por hacer esto último nunca la alcanzamos y fracasamos en el intento. Ahí es cuando se dice que la felicidad es una decisión, no un acto de suerte. Entonces para comenzar, es preciso reconocer que todos los seres humanos enfrentamos momentos negativos e inesperados, pero que al mismo tiempo hay un montón de sorpresas almacenadas para cada uno de nosotros, cuando estemos dispuestos a atraerlas.

Seis actitudes sencillas de felicidad

Pero ¿Cómo hacerlo? “Es más sencillo de lo que parece,” dice Marilyn Tam, autora The Happiness Choice (La decisión de ser feliz), un best seller que se ha convertido en material de estudio en las clases de felicidad de algunas universidades norteamericanas. “Si comenzamos a ejercitar estas seis estrategias, con seguridad seremos tan abundantemente felices que podremos contagiar a los demás con nuestra alegría:”

  1. Haga algo bondadoso para alguien más. Ayudar a otros contribuye a aumentar su autoestima y le da sentido al propósito de su vida, dos factores fundamentales de la felicidad. Acostúmbrese a dar a los demás, sin esperar nada a cambio; la vida se encargará de devolvérselo con gozo.
  2. Ore o medite. Al meditar, nuestro cerebro abandona su estado de rigidez y se vuelve maleable para responder a nuestros esfuerzos por mejorar nuestra actitud. Hacer meditación diaria durante ocho semanas consecutivas incrementa nuestra felicidad.
  3. Sea agradecido. Acostúmbrese a dar gracias siempre; más aún cuando se encuentre triste. Agradezca por las cosas buenas que le pasan en la vida y enfóquese en ellas, pues este sentimiento de gratitud se convertirá en gozo.
  4. Haga ejercicio. Cuando movemos nuestro cuerpo, las endorfinas positivas se activan y rápidamente nos sentimos bien. Dedique minutos al día para ejercicios de estiramiento y movimiento; su cuerpo y mente lo agradecerán.
  5. Sonría. Nuestra expresión facial influencia el estado de ánimo. Evite fruncir el ceño todo el tiempo y poner cara de amargado. Al sonreír se ponen en movimiento los músculos faciales implicados en la felicidad; además sonreír nos hace sentir mejor, sobre todo si lo hacemos de una manera genuina que fluye desde el interior.
  6. Abrace lo natural. La naturaleza cura. Aproveche esta época de vacaciones navideñas para que su piel tenga contacto directo con árboles, plantas, tierra, montañas, riachuelos, lagos, mar… tómese fotos y póngalas en su estudio. Esto le ayudará a sentirse bien.

Obviamente, algunas circunstancias nos hacen sentir tristes de manera natural, como por ejemplo la pérdida de un ser querido, un sueño no realizado, una quiebra económica y miles de razones más; pero si practica las anteriores seis hábitos el dolor será más llevadero y menos profundo, así no entienda por qué esto le ocurre precisamente a usted. Para permanecer feliz, mantenga una perspectiva al largo plazo y enfréntela todos los días con ecuanimidad. Confíe; la vida tiene gratas sorpresas y si practica estos seis pasos diariamente, las atraerá antes de lo esperado.

Ahora bien, como por naturaleza estamos propensos a buscar razones para estar más infelices que felices, recuerde que son las personas y no las cosas las que nos brindan felicidad. Una tesis sustentada científicamente por investigadores de la universidad sueca de Lund, al analizar más de 1,5, millones de palabras que aparecieron en los periódicos suecos en 2010, confirmó que las palabras relacionadas con personas –como tú, mi, abuela, papá–- tenían la tendencia a aparecer junto a la palabra sueca felicidad, mientras que sustantivos que designaba cosas –como celular, dinero, millones– no.

Este hecho comprueba que las relaciones son más importantes que las cosas materiales, cuando de felicidad se trata. Las cosas incluso no ayudan a que podamos salir de un estado de tristeza, publicó el Journal of Consumer Reserach, en un artículo que a su vez demostró una estrecha relación entre materialismo y soledad: a mayor soledad y tristeza queremos más cosas para tratar de suplir este vacío. La fórmula, aunque sencilla, cuesta mucho aplicarla: rodearse de personas que ame y  por las que se siente amada.

Entonces, solo queda decir que tenemos todo a la mano para ser felices. Mire a su alrededor: sí, precisamente esa persona que en este momento está junto a usted merece un abrazo suyo; atrévase a dárselo, no sólo la hará feliz, sino que usted también llenará su corazón de más felicidad

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